miércoles, 27 de abril de 2011

Agosto (ah gosto)



Quiero almohadones grandes contigo,
un sol detrás de algún lapacho amarillo,
la yerba de tu casa, el agua de tu cama,
tus hielos derritiéndose en mi memoria,
lentamente,
como cuando se va el invierno.

El ardor de tus dedos recorriendo
el cajón donde guardé mis eneros,
tu mirada floreciendo en alguna esquina,
saberte detrás de mi cuello, sonriendo,
lentamente,
como cuando se va el invierno.

Me desprendo a tu boca fría,
cordillera que bordea la vida,
me desprendo otras cosas y me prendo
como una lámpara que nunca se ha de apagar.

Y se está llendo el invierno,
por caminos suaves de mi cuerpo,
caen cristales y mandalas
al imaginarte respirando en mi cuello.

Vamos a comernos un algodón de azúcar,
rociarnos de nuestras miradas
y abrazar una carcajada,
lentamente,
mientras vemos como pasa el invierno.


José Fernando Cabrera M.
28/04/2011

sábado, 26 de marzo de 2011

Luna de Hiel



Ah agua
y hoy como te extraño,
desde el día en que me diste la espalda de nácar
y no me miraste más a los ojos
por temor a ahogarte en lo inevitable,
desde ese día me estoy secando.

Filosa mente
planeabamos huir,
caiste a tus propias pasiones,
necesitabas aire siendo agua,
yo hervía en dolor antiguo
que conocíamos de memoria,
ni te percataste
que al cerrarme a tu mirada
un círculo nuevo
abrías para el karma.

Ah agua
y hoy caes así nomás,
traes hielos que al derretirse se vuelven nada
y en el verano no me llamaste,
ni respondiste mis mensajes,
te encanta desperdiciar eternidades.

José Fernando Cabrera Martínez
26/03/2011

lunes, 14 de febrero de 2011

Algunas que otras dudas

Que lo que soy para vos,
me dejas sin respirar
y me das demasiada respiración,
contradicción de eternidades,
de números pasados
en una sola unidad
manifestada en un beso.

Qué estas esperando,
que me dijiste tranquilo,
sentate,
teneme un poco de paciencia,
y te sentaste también,
no te das cuenta que hay vías
y en este país ya no hay tren?

Qué pasa por tu mente,
tenés esa manía de callarte hasta los ojos,
te reconozco durmiendo
y no puedo darme lujos de soñar contigo,
sabes que te quiero.

José Cabrera

viernes, 4 de febrero de 2011

Bendición




Oh! Bendita seas Desilusión,
te doy todas las mejillas que tiene mi ego!
Infinitos son sus lados!
Mis cinco hijos que no te perciben
han crecido con estímulos vacíos que parecían llenos,
han crecido madre Desilusión,
transmútalos en sin-sentidos que no vean más que la realidad.

Oh bendita Realidad,
mercurio que escapa de los dedos,
tierra movediza, la baldosa anterior se ha destruido,
ayer es un inmenso vacío,
samsara que no para,
relatividad perfecta, realidad,
camino del medio,
dualidad y unidad en cuatro direcciones diferentes.

Oh bendito Vacío,
sauce que vio mil otoños,
agua que desplaza la vida entera sobre la nada,
una tumba entre dos notas musicales hace toda una vida,
silencio incoloro,
sinergia de todos los universos
en una gran descomposición de átomos y cáscaras,
yo evoco la fuerza de tu Consuelo,
vacío,
solo funciona entendiendo que las formas son solo medios.

Oh bendita mente,
que me juegas una mala pasada,
de dualidad y de letras muertas
que con el pensamiento se levantan.
Yo me doy plenamente a tu movimiento,
soy el giro de otras ruedas
y giro espiraladamente hacia fuera,
me expando sobre tu saber de todas las cosas
y exploto las paredes de tu no-conciencia de pertenencias.

Oh bendita desilusión,
que me bendices en el dolor que me da hijos,
pertenezco a tu amparo de ausencia de protección,
a tu naturaleza de madre,
oh realidad,
oh vacío!
Qué puedo desear
si estas al principio y al fin del camino!

José Fernando Cabrera Martínez
4/02/2011

sábado, 22 de enero de 2011

Vocación



Cuando sea grande quiero ser…

Puedo volar entre las nubes del cielo, cantar en algún coliseo, trabajar como contador o ser actor de teatro, filmar alguna película, llamar a algún delivery y pedir alguna pizza, salir con los amigos, visitar países extraños, jugar damas en Cuba, tener un auto, una casa, unos hijos y una mascota.

Puedo servir en el África, ser muy patriota e ir a la guerra, dar de comer a las aves, llevar al colegio a algún sobrino, regalar electrodomésticos a mi madre, pescar con mi padre, visitar la tumba de mi abuelo y correr en la lluvia aún teniendo paraguas.

Puedo venir del trabajo cansado, ver la tele en la sala, acostarme cuando todos se despierten, leer un libro viejo, llorar en nochebuena porque es navidad y en año nuevo porque se hizo costumbre, limpiar mi pieza y tirar lo que ya no me sirve, reciclarme un poco en algún campo y volver a la ciudad sin permiso.

Puedo, de poder puedo tantas cosas, y después qué, que me lleve ya la muerte, que crezcan ya los nietos, vivir en alguna farmacia, correr hasta los hospitales, mendigar un poco de vida, y después qué…

De tener, tengo tantas cosas, y después qué, puedo cambiar otra vez el auto, reparar la casa, comprar nuevos electrodomésticos porque los que heredé de mamá ya no funcionan, desligarme de responsabilidades, ir a visitar la tumba de mi madre y después qué.

Solo me queda la bandeja que sostenía tantas opciones para hacer y ser. Y miro la bandeja, espejo fresquísimo de no-ideas… no quedaban más opciones que mirarse en ella y rebotar en la memoria de alguna retrospectiva que no analicé, solo me miraba y no veía absolutamente nada, más que mi vocación de haber hecho todo lo que hice, solo que me faltó algo, una opción, la bandeja misma, no-ser, es mi nuevo empleo.

José Fernando Cabrera Martínez

22/01/11


“La vocación no es una opción más entre un abanico de actividades posibles: es lo que da sentido a toda actividad…”

Jorge Waxemberg


Foto: Hugo Peña

jueves, 20 de enero de 2011

Acuario




El camino bordado en agua,
la estrella en el centro del cielo,
la luna a un costado
satisfecha de dicha,
la oscuridad del siguiente paso
y alguien recién posó su mano en mi mano.

En la izquierda tenía una cántaro,
una tormenta en la derecha,
en sus ojos vertía el devenir
y eran claros sus labios.
El aguador nació de la luna
cuando ella alumbró a mi costado.

Saturno de las horas interminables,
oh karma de sucesión de deseos,
derrámame en el camino
las flores que llevo dentro!
Son para el compañero aguador y sus aguas
que de ti y la luna surgieron.

Aguador que callas
y ves más allá del velo,
aguador que con tu luz cercenas mi pecho,
me descompones y reconstruyes
en una milésima de segundo
aguador que observa y besa,
abres con un remo el sendero.

Campos donde la muerte y la vida
no son caras opuestas
y el tiempo se reúne consigo mismo sin relojes,
Campos de Acuario, una mesa, un vino,
una vela inquieta, y todo,
todo continuo,
eterno.

José Fernando Cabrera Martínez
20/01/2011

lunes, 27 de diciembre de 2010

Temor de Dios




Conquistan el cielo luces de otros mundos,
observan los campos abiertos de lo real,
piden permiso al Guardián para abrir nuevos surcos.
La mente juega su partida preferida,
no existe eso,
vamos a dormir que mañana se trabaja.

Conquistan corazones con Cristal Presencia,
Incondicional mano que bendice,
toca la frente y cambia,
hace magia,
sale la mente, te pide no creer en pavadas.

Cuando niño moría por saber
lo que se guardaba arriba del armario,
qué escondían mis abuelos,
porqué lloraban en nochebuena
y de dónde venían los reyes magos.

Me han acostumbrado a la respuesta,
a no preguntarme sobre el ultimo segundo
antes de la muerte, sobre la pérdida de mi mascota,
a tener miedo de la duda
y a identificarme con la comodidad de lo seguro.

Dios quiso que yo le tema,
sus promesas eran solo humanas,
negociamos tanto tiempo mi salvación
que quedé en bancarrotas,
el pecado no era desafiarlo sino sumirme a su temor inconciente.

Y quise formar una familia
y procrear
y comprarme algún lugar seguro o una capilla,
y huir por esta vida nada más de la duda
y sus consecuencias.

Y aprendí que todo lo que desconozco me quiere dañar,
por eso los extraterrestres tienen láseres verdes fulminantes,
por eso el amor de pareja no existe
y por eso la pobreza nunca va acabar
y que generalmente los tréboles de cuatro hojas son solo deformaciones.

Y aprendí que el miedo nos gobierna,
nos pasamos pidiendo un poco de luz
y sin embargo tenemos miedo de lo que no conocemos…
a veces me veo a mí mismo como un desconocido
y pienso que hace rato tuve que haberme desbautizado.

José Fernando Cabrera M.
27/12/2010