viernes, 9 de agosto de 2013

Romance de la vista

(para un amor fotógrafo)

Dos estrellas de agua y fuego
de donde nacen los vientos de la tarde
dos hermanos, dos amantes
distanciados por una duna de sangre.

Cortinas mojadas de antiguos colores
llenas de polvo y notas musicales.
Planetas de blando mármol
invocan texturas del cuerpo amante.

No sabremos, no sabrán, nadie sabe
porqué cuando cierran sus persianas
silencioso, el infinito se abre.
Abuelo que sana las raíces de la carne.

Si se juntan dos ventanas,
dos ojos al mirarse.
Nacen corrientes nuevas de aire,
se alumbran, se paren por relámpagos lunares.

Semilla en blanco y negro
es su iris de chocolate,
recrea los surcos de la piel dormida
en memorias vegetales.

José Cabrera
1/03/2013

(Fotografia de Sebas Ovelar)

jueves, 9 de mayo de 2013

Cuentito



Había una vez un arroyo que pensaba
que el río era la libertad.

Por eso el arroyo corría al río.

Había una vez un río que pensaba
que el mar era la libertad.

Por eso el río corría al mar.

Había una vez un mar que pensaba
que el río, el arroyo y su vagaje
por paisajes nunca antes vistos
era la libertad.

Había una vez un arroyo, un río y un mar
que pensaban.

José F. Cabrera
9/05/2013
Luna Nueva en Tauro

domingo, 10 de febrero de 2013

Sabes


Sabes cuánto dura el infinito
besas sabes sebas los amaneceres de Enero,
el patio lleno de duendes observando
dos constelaciones en éxtasis.

No se duerme más mi amor,
ni descansan los deseos,
percepción de pájaros sueltos
reconocimiento de cuerpos etéreos.

La felicidad no la conocía,
los besos nunca fueron besos
antes de su beso.
Y ese pecho invita a lo desconocido.

Canoa, arena de la costanera,
río que ríe y sangra un atardecer.
Niños que no saben besan
un horizonte mojado por la rivera.

Una hormiga cruzaba la alegría,
una mujer y un perro,
como una masa de tierra y miel
se acercaba la eternidad por voluntad propia.

Una piedra estrella y una mano
la piel de nuestros días
se deshojaban todas las esencias
en un pasillo, puente amarillo misterioso.

Esos muebles, ese piso,
la ventana era un cuadro de gemidos
y el sol que iba desapareciendo
mientras se encendían nuevas formas de vida.

Besas, sabes,
todo mi amor.

José F. Cabrera
10/02/2013

(foto de Sebas Ovelar)

lunes, 17 de septiembre de 2012

Para Alfredo




Que venga el muerto
que vengan sus banderas quemadas
que vengan sus flores podridas
y despierte su olor al aire dormido.

Que venga el muerto
con su pañoleta roja en el cuello,
con todas sus propiedades y tierras,
que le saluden los muertos de sus ministerios.

¡Que venga el muerto carajo!
Que venga bien muerto,
que muerto y todo le escupo
por la misma boca de mis ausentes.

Que venga el muerto,
que venga Alfredo,
podrido y morado
en ataúd de nuestra memoria.

Que venga el muerto,
que mis muertos no se fueron
que se sumen mis moribundos
a dar honores, coronas y puestos.

Que venga el muerto
que se levante el cementerio,
que se dicten oratorias
y se repartan caramelos.

Que venga el muerto
a sus caminos, puentes y ciudades,
que sus hospitales sin camas
vomitan paz y progreso.

Viene el muerto
a reunirse con el florero,
a dar ritualistica de golpes
y responsos de insurrectos.

José Fernando Cabrera M.
17/09/2006

domingo, 20 de mayo de 2012

ahora


Luna nueva ahora

Orilla del río ahora

Puente sobre la corriente ahora

Escuchar el remanso ahora

Secarse en el viento ahora

Hablar con los peces ahora

Sentir el pasado ahora

Recrear el futuro ahora

Renovar el agua ahora

Resucitar aprendizajes ahora

Conocer el rumbo ahora

Reinventar el cause ahora

Limpiar el remo ahora

Silencio sobre el rio ahora
 
Luna nueva ahora.

José Cabrera
20/05/2012
Luna Nueva en Géminis

sábado, 7 de abril de 2012

un pueblo desaparecido





raíz, tronco, rama....
rama en rama voy pasando,
hojas por donde me voy expandiendo,
verde mi piel, mi sangre roja,
en los ojos tengo un puñado de cielo
y en los pies me brotan ríos de savia,
mojan las esperanzas de los pueblos desaparecidos,
de los gritos que se callaron, de la selva
desesperada por seguir respirando...

jadeo de la tierra madre
del olor a leche recién cosechada
y semillas heridas de raíces, nacen.
un grito y un silbido,
el sol entrometido entre los árboles,
un grito y un pecho que bate
el dolor de un pueblo desaparecido

flechada dirección de un destino amarillo
arcilla que nació de un viento antiguo,
de nubes eléctricas, madres del arroyo interno
del bosque memoria de ancestrales padres,
que bebieron junto a las piedras la sabiduría de lo eterno,
hoy grita Tupí, escondido en lo tupido,
la fuerza de un pueblo desaparecido.

Carne vegetal, dulces frutos encarnan,
en mi sangre corre esa lágrima convertida en planta,
surcan mis ojos un pedido de urukú y ceniza
amamantar en brazos de madre originaria,
que ansiosa esperaba ver reverdecer esa paz
de ritos y besos desconocidos
de gargantas nuevas en antiguos gritos
de un pueblo desaparecido.

José F. Cabrera
7/04/2012