miércoles, 30 de diciembre de 2009

Consuelo en la playa




Vamos, no llores.
La infancia está perdida.
La juventud está perdida.
Pero la vida no se perdió.
El primer amor pasó.
El segundo amor pasó.
El tercer amor pasó.
Mas el corazón continúa.
Perdiste al mejor amigo.
No intentaste hacer cualquier viaje.
No posees carro, navío, tierra.
Pero tienes un perro.
Algunas palabras duras,
en voz mansa, te golpearon.
Nunca, nunca cicatrizan.
Pero, y ¿el humor?
La injusticia no se resuelve.
La sombra del mundo errado
murmuraste una protesta tímida.
Pero vendrán otros.
Todos añadidos, deberías
precipitarte, de una vez, en las aguas.
Estas desnudo en la arena, en el viento…
Duerme mi hijo.

Carlos Drummond de Andrade

2 comentarios:

Jose Antonio Cabrera Ramirez dijo...

No existen calificativos para poder definir con palabras el desastre natural de Haití. Una sola imagen por los medios de comunicación vale más que mil palabras. Realmente uno se siente muy pequeño frente a estos acontecimientos extremos y comprueba lo que es importante en esta vida.
Creo que no es el momento de hablar sino de actuar y lo podemos hacer de mil forma distintas, fundamentalmente aportando economicamente nuestro pequeño grano de arena en la medida de nuestras posibilidades. Existen ONG dedicadas a ello como médicos del mundo u otras tantas igual de válidas.
Es hora de actuar y de ello depende la vida de miles de seres humanos.
Por favor pasadlo a vuestros blogs y que este mundo de la blogsfera se solidarice con Haití

Zé Fernando... dijo...

asi es amigo! un abrazo! ayudemos a ayudar! abrazo!