jueves, 13 de mayo de 2010

Negro




Veo a Dios en aquel fresco de la Iglesia,
es blanco como la más blanca nieve,
de barba larga, y de trono dorado,
pero con ojos negros,
oscuros son sus ojos como oscura es mi piel,
y lo demás se me borra,
su barba no es barba sin sus ojos negros,
su piel no es piel sin sus ojos negros,
su trono no es trono sin sus ojos negros,
sus sandalias doradas de nada le sirven sin sus ojos negros,
y yo negro, preso por negro, esclavo por negro,
que no tengo alma por negro y soy despreciado por negro,
me libero en sus ojos,
en sus ojos jóvenes y en su mirada de viejo,
en su visión femenina, en su pensamiento asexuado,
en su naturaleza de eternidad,
en su oscuridad acurruco mi piel
y se vuelve clara la vida,
y en la intimidad de esta noche soy libre,
y cuando el blanco día me llame fuera de la senzala
y vea a los que mi piel contrastan
-torturándome quizá –
si veo sus ojos azules veré al cielo que es mi Esperanza,
si los veo marrones, es miel de mis amores,
si los veo negros me veo a mí mismo,
a mi Dios que me aguarda y soy libre en su negra mirada.
Y ya no tengo color, y ya no está Dios en la Iglesia,
y la pintura desapareció,
y ya es de día y llueve,
y veo todos los colores en mí,
y huelo a rosas blancas y miel negra,
y no hay más nada,
nada más que Aruanda.

José Fernando Cabrera Martínez
122 años de abolición de la Esclavitud en Brasil
13/05/2010

2 comentarios:

Ruth Flores dijo...

q belleza de poema loooco!!!

en serio...

en serio!!!

me encanto, para reflexionar un monton, ademas increible lo mucho q estas creciendo como escritor se RE nota al leerte.. felicidades!

Zé Fernando... dijo...

jajaja gracias mi ruth divina! enserio creci un poco en las letras? que gusto saber que hay alguien que me lee siempre jajajaajaj