
El camino bordado en agua,
la estrella en el centro del cielo,
la luna a un costado
satisfecha de dicha,
la oscuridad del siguiente paso
y alguien recién posó su mano en mi mano.
En la izquierda tenía una cántaro,
una tormenta en la derecha,
en sus ojos vertía el devenir
y eran claros sus labios.
El aguador nació de la luna
cuando ella alumbró a mi costado.
Saturno de las horas interminables,
oh karma de sucesión de deseos,
derrámame en el camino
las flores que llevo dentro!
Son para el compañero aguador y sus aguas
que de ti y la luna surgieron.
Aguador que callas
y ves más allá del velo,
aguador que con tu luz cercenas mi pecho,
me descompones y reconstruyes
en una milésima de segundo
aguador que observa y besa,
abres con un remo el sendero.
Campos donde la muerte y la vida
no son caras opuestas
y el tiempo se reúne consigo mismo sin relojes,
Campos de Acuario, una mesa, un vino,
una vela inquieta, y todo,
todo continuo,
eterno.
José Fernando Cabrera Martínez
20/01/2011
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